jueves, 10 de julio de 2014

Joaquín Sabina. Primera parte.



Haydeé y yo, solíamos de vez en cuando robarnos unas horas, entre la universidad, para irnos de excursión. Entre música, vino, cebollitas encurtidas e historias, conocí la música de Joaquín Sabina. Mi mejor amiga, me prestó un par de cassettes los cuales escuché una y otra vez, hasta el cansancio de mis hermanos.

Desde entonces, a los 17 años, quedé enganchada a esas letras, me reía de historias que no viví, algunas ni siquiera entendía bien del todo, en esos tiempos eran historias de adultos, pero me parecían divertidas.

He conocido muchos amigos, crecí, me involucré con el corazón en cada cosa que hice, y muy a menudo traigo alguna canción suya de fondo musical. Escucho tanta música como me es posible pero a su rasposa voz siempre he vuelto, o Sabina sin saberlo, me ha acompañado, en mis peores momentos, y me he robado algunas frases de sus canciones para reírme de mis pequeñas derrotas, o grandes fracasos. O simplemente porque me hace reír, escuchar alguna de sus ingeniosas frases, pequeñas historias ajenas, imaginarias o distantes.

Hubo una ocasión, en que animada por mis pequeños ahorros, me decidí a viajar sola al DF, de ida y de vuelta, solo para ir a un concierto suyo. Viniendo de una ciudad mucho más pequeña, me parecía un poco aterrador poder moverme sola en transporte colectivo sin conocer bien las rutas. Afortunadamente he crecido como ciudadana del mundo, así que ahí entre la bola, no me ha ido tan mal. Finalmente estaba por primera vez en mi vida en el auditorio nacional, en gayola, pero ahí estaba, cerca. La desconocida número 10 mil en esa noche, coreando cada una de sus canciones.

La verdad es que nunca imaginé poder abrazarlo un día, y sin embargo sucedió.

Durante el año pasado, en mi cumpleaños 40, y en que la feliz coincidencia su gira de conciertos incluyó a Oaxaca, sabía que tenía que ir. Esa noche pensé, desde mi lugar en la quinta fila, que seguramente era lo más cerca que estaría de él en mi vida. Me equivoqué! Esa misma noche se fraguaba un plan mayor. La suerte, que es la más traviesa e irascible de las musas, hizo que mi mejor amiga fuera el conducto, mi profesión solo una atinada coincidencia. Sucedió en Puebla, y horas antes, tuve que terminar una larga jornada de trabajo, contactar personal de confianza para que cuidaran a mi hija, apoyarme en primos, amigos, incluso mi acompañante cayó enfermo, afortunadamente con signos vitales estables, lo cual actuó a favor de mi cita. El acompañante, enfermo como puede estar, me echó un vistazo cuando me vió frente al espejo deslizando el lápiz labial en mi sonrisa, discretamente me soltó una advertencia inocente: "cuidadito con esos músicos, ya sabes cómo son"... he pensado en voz alta un "no sé,  igual y me la pensaba ante una buena propuesta". 
Salí a toda prisa del búnker, dispuesta a lidiar contra el tráfico que encuentras una tarde-noche de viernes, con la sonrisa, el nervio y amparada solo bajo una invitación de palabra de una persona del staff, esa noche Sabina daba un concierto y yo llegué en una cápsula del tiempo, nunca he tenido tan claras las rutas y atajos que hay por la ciudad.







viernes, 6 de junio de 2014

Hombres desnudos


No es un epítome de la lujuria. El pecado con mayores adeptos, después de la gula.

Tampoco es un intento de mostrar posturas religiosas ni del kamasutra. 

La primera vez, que recuerdo haberme impactado por el cuerpo de un hombre desnudo, fue cuando tuve que cargarlo, con ayuda de mi amigo y compañero de clase y equipo, José Julio. Eso ocurrió en la clase de Anatomía y disección. Hasta entonces solo había apreciado fragmentos. Algunos en libros que encontré en casa, relacionados al cuerpo humano, y en unas impactantes diapositivas pertenecientes a enfermedades de transmisión sexual de un libro que mi madre tenía en su laboratorio, y las veía a través de la luz solar que iluminaba junto a una ventana. Siempre pudo más mi curiosidad y nunca he considerado la desnudez como amoral.


Pero cargar al muerto, sí me impresionó. Probablemente había sido algun alcohólico, perdido hasta la muerte. Literal. Su delgadez no iba acorde al peso, y sumergir nuestros brazos aún con guantes en la tina de formol ocasionaba una combinacion de olores imposible de olvidar. Por fin, en la plancha, lo observé en todo su esplendor. Aún en esas condiciones, y lamentables circunstancias que lo habían llevado ahí, pude apreciar la belleza que esconde todo el conjunto, más que los caracteres sexuales, era todo lo que significaba para nosotros. Un cuerpo muerto que nos ayudaría a comprender mejor la vida. No niego, que me costó muchísimo trabajo despertar cada día a las 3 de la mañana para estudiar en ese entonces mi libro de cabecera. Quiroz. Perosolo así podía salir avante cada que el profesor de la clase me pediría que iniciara a exponer el tema del día. Sin duda contribuyó a mi afición por la anatomía, a fuerza de desvelos. 
Tampoco soy de palo, ni soy ajena al placer que entraña observar a un hombre desnudo. Pero, tal vez por la profesión, hay un switch que me desactiva toda idea sexual al observarles bajo ciertas circunstancias. No se adquiere por casualidad, es algo que se debe uno a sí mismo.
La siguiente ocasión en mi vida en que ví a alguien desnudo, fue cuando me salió al paso, en mi trayecto hacia la universidad. Me gusta caminar, y ahorrar en transporte. Así que acostumbraba recorrer un buen trecho, acortando distancias. Menudo susto que me he llevado. No fue su miembro viril el que  me impactó, sino la sensación de indefensión que me ofrecía la calle. Era alguien que seguramente pasaba de los 30 años, y yo no tenía ni 17. La tercera ocasión, fue de la misma manera, rumbo a CU. 
Debiera pensar, que los hombres desnudos salen a mi paso con relativa facilidad.

Ninguno de estos dos episodios hizo que me formara ideas repulsivas hacia los cuerpos desnudos masculinos, no obstante la agresión visual. En varias ciudades en donde he vivido, es muy frecuente la agresión, impunidad. Los piropos sexuales, que podrían tomarse tal vez como halagos también tienen una carga negativa. A la salida de una estación de metro, en la ciudad de México, un tipo me dijo, acercándose a mí: "qué buena teta tienes". Nunca supe si se refería a la derecha o a la izquierda. Duda existencial. Pero, podría hacer igual que como hacemos la mayoría. Evaluar nuestras circunstancias, porque la mayoría de las veces es desagradable tener a un fulano de tal sin demasiado control sobre sus palabras.

Pecaré de inofensiva. Jamás en mi vida he intentado manosear a nadie, sin su consentimiento, claro está.
También he asistido a algun centro recreativo en donde algunos hombres lucen sus cuerpos semidesnudos, y en lo personal, me parece desagradable. No admiro un cuerpo así. Tampoco fui por gusto, sino en bola, me han llevado. También he asistido a despedidas de soltera y fuera de la diversión de las situaciones chuscas que pueden provocar, realmente nunca he contemplado una relación personal con un stripper. Ni siquiera con aquél que resultó ser un poeta.


A diferencia de otras mujeres, y otros hombres, jamás he visto una película pornográfica, y respeto a quienes lo hagan y seguramente lo han de disfrutar. Yo prefiero verles en otras manifestaciones artísticas, fotografías, pinturas, o descritos en un texto, ya sea novela o literatura médica.

En cambio sí mantengo una profunda admiración por  los cuerpos desnudos, desde un torso, los bíceps no tan pronunciados, las clavículas, las manos, el espacio que hay entre la cintura y cadera, cuerpos velludos o lampiños, musculosos o lo que diría es mucho más mi tipo, los cuerpos que son dados a la lectura. Pero sobre todo, admiro la bondad cuando se ofrecen así, rendidos ante una emoción y en aras del amor.

Hoy, por coincidencia, he visto en facebook un cartel que publicó Cris Mendoza, sobre una exposición "El hombre al desnudo". Si se encuentran en la ciudad de México, aprovechen y vayan. Seguramente les faltará a ustedes tiempo para disfrutarlas más de cerca y faltarán  piezas al museo, pero creo que hace falta, admirar la belleza. Un hombre, no es solo fuerza, es también estética.




Foto: Nude Wrestling by Alex Proimos en Flickr. Usada bajo licencia Creative Commons.




jueves, 5 de junio de 2014

Perdón

El olvido está lejos del perdón.

He dejado atrás, lo que en otras etapas de mi vida fue/fueron antes impensables lejos de mí. A veces ha sido circunstancial, otras tantas bajo un esfuerzo descomunal y una gran voluntad.

De los últimos meses, o años, mi vida tomó giros inesperados. Los cuales agradezco. He de decir que nunca he estado preparada, me alisto sobre la marcha, y por supuesto que he salido con varios raspones.
He confiado, he amado, me he equivocado, y he perdonado. Lo más difícil no es pedir perdón, sino tener la convicción de no volver a caer en nuestros mismos errores, y por supuesto la voluntad para llevarlo a cabo.
Un perdón es una renuncia, pero también una reconciliación. Se adopta otra actitud y se adquieren aptitudes. Lo que fue, no será.

Ahora, tal vez debería comentar el chisme claro y sabroso, pero en general estoy reflexionando. No son necesarios grandes dramas. Un día, mi paciencia llegó a su límite. No suelo hacer grandes aspavientos, y a veces prefiero que no sepan lo que pienso, se horrorizarían de las palabrotas que luego cruzan fugazmente mi imaginación.

Yo no sé de muchas cosas, pero algunas veces he intentado leer sobre economía, aunque en honor a la verdad, termino echándole un ojo a algun libro que me han regalado buenos amigos y a alguna que otra nota que tengo en mi reader. Pero sumar y restar, eso sí que lo sé hacer. Así, que cuando alguien decidió hacer su corte de caja y cobrarme lo que en su imaginación le debía, me salió el espíritu empresarial del tendero que llevo dentro. Un exabrupto. Es curioso como en las relaciones personales se ajustan cuentas. Al final, los errores se han traducido en números rojos, como casi siempre sucede.

Uno difícilmente actúa mal adrede. Muchas veces se ignora. Hay que ser muy hdspm para hacerlo con ganas de fregar. Nunca intentaré excusar mis propios errores, pero nunca me he arrepentido de amar, querer hasta el tuétano, amo intensamente, a las personas, amigos. Y la han cagado. Me han lastimado. Han abusado. He perdonado.
Por supuesto que no todo sucede de la noche a la mañana. Ni es un plan macabro ejecutado durante décadas. Simplemente cambiamos, y lo que fuimos no es lo que somos. A mí no me duele tanto que no me amen, eso lo acepto con cierta facilidad, conozco la volatilidad que puede tener cierta empatía, confundida a veces con amor o cariño.Lo que me parece muy difícil de digerir es la falta de decisión, la mediocridad en las ideas y poco fundamento en convicciones. Por eso me cuesta trabajo perdonar (me), cuando sucede.

En fin, se acaba la tarde-noche de lluvia, y a mí se me antoja una cremita de mezcal. Hoy me he puesto en reposo, luego de que ayer me dormí con la esperanza de no tener la cara semiparalizada. Woody Allen deja huella, con la hipocondria. Solo ha resultado un párpado que me hace coquetear más de lo acostumbrado., pero bajándole a mi estrés esperemos que se dé por bien servido.


p.s. "me estás leyendo inútil" Epitafios S.A.




miércoles, 19 de marzo de 2014

lunes, 17 de marzo de 2014

domingo, 16 de marzo de 2014

Día 16





#Día16 de #100HappyDays



amiga 1, y amigo 2, y nosotros risa y risa desde nuestro cantón.


Siempre que les veo, aunque sea por chat, me hacen sentir cerca de ellos. No en balde han respaldado con su firma muchas de mis decisiones. Sí, sin dudarlo, ellos son parte de mis momentos felices.






Menos 1


En la cuenta regresiva, estoy tratando de disponer mi cuerpo y mente hacia un estado de bienestar espiritual.
Es decir, poder comer tacos de pibil sin sentir remordimientos.
Desprenderse de la lonja, pereza, no es cosa fácil. Por si fuera poco, no sé por qué les ha dado por desaparecer, gracias reforma hacendaria, a todos los establecimientos de comida más o menos decente que hay alrededor de mi trabajo. Entonces, la hago de chofer en una ciudad con calles destruidas y reconstruyéndose por todos los puntos a los que debo transitar, y mala comida alrededor.
Creo que con un espacio para correr entre las 2 y 3 de la mañana ya la hago. Si no fuera por esa mala costumbre que tengo de dormir.

Y arranca el quejódromo, pero también las buenas intenciones. Total, nadie va a hacerlo en vez de uno y miren, que uno puede darse el rollo éste de la salud, pero uno no enflaca solo para enseñar las encías igualando en belleza a la Catrina., ni es talla cero aunque tenga el pelo estropajiento. Lo hace porque cree que es lo mejor, y poder lucir el vestidazo, un cuerpazo criminal, lo que en su enmarañado cerebro cree que está bien, como su distorsionada imagen corporal, construida a través de mensajes publicitarios cree que debe adoptar.

No, Botero, no.

Pero, hay una parte inspiracional. Donde se involucran sentimientos y emociones. No hablo del romanticismo al echarle salsa pico de gallo a unos tacos. Sino de esas amistades que se construyen con el paso del tiempo y el intercambio de experiencias, hombro con hombro, risas y lágrimas compartidas, miedos y certezas.
Entonces, en los siguientes meses, daré mi apoyo moral y el apoyo que mis hipotrofiados músculos dan para hacer ejercicio, comer mejor y todo eso que uno cree que servirá para lucir bellas y espectaculares para el gran día.







sábado, 1 de marzo de 2014

Roller girl


Desde el momento en que ví esos patines en las fotos, hice todo lo posible por tenerlos, que no ha sido tan sencillo como imaginé ni tan difícil como para emular un mártir.
Resulta que son pocos los negocios en México dedicados a vender patines., y luego está el detallito del número que calzo, y que quería exactamente ese modelo, fue complicando más la ecuación. Afortunadamente existe Amazon., y sobre todo, la invaluable ayuda de Ale que hizo posible que llegaran a mis pies.

En cuanto abrí la caja que los contenía, recordé con alegría lo mucho que he disfrutado patinar. Las veces que tenía que esperar un turno para usar unos patines y dar una vuelta a la manzana, compartiéndolos con mis hermanos y/o primos. La gran ventaja de esos patines eran que se ajustaban al tamaño del pie, eso sí, un fierrazo ni Dios Padre te lo quitaba., también terminaban por romperse las correas de cuero que sujetaban a la altura de la punta del pie.Un día mi papá nos sorprendió a mi hermana y a mí, llegó de un viaje, cargando un par de patines para cada una, tipo botín, blancos, y con unas imagenes de minnie y mickey mouse. Ya mucho más grande, tuve unos con las ruedas en línea y ya había pistas de patinaje para practicar.

Luego de décadas de haberlo vivido, me los probé de inmediato, mi principal temor de que no me quedaran se disipó rápidamente, y empecé mis pequeños recorridos en el interior de la casa. Luego al patio delantero, al patio con superficie más rugosa y empecé a ver mi suerte. Me sentí con la gracia de un elefante en patines. Fue cuando cruzó por mi mente la idea del " a ver si no azoto". Dí varias vueltas para fortalecer mi confianza.

Finalmente hoy, me aventé a patinar en un parque. No es que me importe un bledo el ridículo., es que me importa más lo que hago que lo que los demás puedan pensar de lo que hago. En resumen, mantengo el honor intacto, sin daños en la retaguardia ni raspones de verguenza. Probados los patines en distintas superficies, me han gustado bastante, son rápidos, pero permiten frenar al menos al método "como puedo" que es con la pierna izquierda, la derecha como que no aprendió bien o es más lenta.

Desde que los busqué en internet, ví que se han puesto de moda desde hace unos años, y con ello surgieron adeptos y por supuesto, video tutoriales, rutinas de ejercicio, competencias y torneos.
Yo para lo que los quiero es para divertirme, y si con eso hago ejercicio está bien, por lo pronto, mi objetivo es mantener mis huesos sin romperse. Haré mi mejor esfuerzo.







martes, 7 de enero de 2014

Veintes



Hace unos días mi amiga me mencionó acerca de un sobre que tenía para mí. Se lo entregué hace años, quizá en mis veintitantos. No  lo recordaba.
Días después, lo tuve en mis manos, es un sobre de esos color amarillo tamaño carta, cerrado y con una anotación de mi puño y letra que decía: "abrir el 18 de septiembre de 2013". Eso fue el septiembre pasado, en mi cumpleaños número 40.
Optimista que soy, a los veintitantos no veía la fragilidad de la vida como la percibo ahora, ingenua de mí, no pasó mucho tiempo después de esa petición especial a cuando atravesé por algunos accidentes físicos y personales. Todavía tenía lejos de mí los zarpazos del miedo,  de perder irremediablemente a la gente que quiero, o de mí  misma, por no tener la oportunidad de vivir para contarla.
He tratado de recordar lo que fue para mí encargar ese sobre en ese tiempo, e ignoro qué me motivó a hacerlo, sin embargo me muestra cuánto he cambiado. Aunque en el fondo uno se siente forever young, ya hay un buen trecho recorrido entre esa persona que fui y la que soy ahora. Es curioso sentirse un viajero en el tiempo, solo que la máquina no da marcha atrás, salvo cuando uno cierra los ojos y a veces, tiene imágenes gastadas de aquellos recuerdos maravillosos, que uno reconstruye una y otra vez. Tal vez los recuerdos terminan convirtiéndose en la última actualización de la propia versión que se ha construido, la versión blandita, o la versión que reconcilie toda historia pasada.

Con curiosidad abrí el sobre, en su interior, hay muchas cartas que no he releído, me fatigué después de la primera. Letras que había olvidado, que ya no tienen el mismo sentido que yo interpretaba.

Es evidente que Correos de México y Joaquín Sabina han sido importantes en mi vida. Leía yo un párrafo donde me mencionan la canción Princesa, y algunas otras, el remitente por fin las habían escuchado y le había gustado esa música que me gusta decían. Qué mejor manera de promover a un artista que cuando lo hace una admiradora ferviente y candente!. Otra cosa, no menos importante, es saber que siempre he contado con la lealtad y confianza de mi amiga, indiscutiblemente de esas amigas como las hay muy pocas, de hueso colorado.

Sepomex tal vez debiera tratarme mejor, dado que a mi nombre como destinataria de misivas, se han vendido estampillas que da gusto y a mí me encanta recibir cartas, así a la antigüa. Afortunada coincidencia que hace la vida a vuelta de correo.
Como me dijo algun día aquel señor de una pequeña papelería a la que acudo con cierta frecuencia, que había 3 cosas que lo enamoraron de su esposa y esas eran: sus cartas, su perfume y su persona.

En los siguientes días, tal vez lea una a una las misivas. Pienso que este año debiera escribir más, aunque sea en blogspot.com. Pero tal vez sería buena idea escribirse a futuro, platicar lo que veo ahora, para alguien como yo pero con 60 años diciendo que tiene mi nombre. No es que cambien las cosas, es que uno deja de ser el mismo y qué fortuna que así sea.






Foto: Outgoing mail September 2013 por donovanbeeson en Flickr. Usada bajo licencia Creative Commons.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Post-e-reader







Como regalo de cumpleaños, recibí una miniIpad. Lo cual ha de ser porque no cualquier año uno cumple esa cantidad de décadas de experiencia. Si por mí fuera, no me lo compro. Está visto que cuando me dan dinero en cash, compro muchas cosas, pero pocas cosas para mí. No puedo evitarlo, es una manera de vivir, austeramente. En fin, el caso es que ahora olvidémonos de las miserias habituales. Ya lo tengo en mis manos, así que opino como usuaria. 
(Había puesto "Concentrémonos en mi opinión al respecto", pero lo he editado luego de haberme reído, imaginar pedir un esfuerzo por que se concentren en ver lo que les voy a decir, ya para eso debí ofrecerles una café primero y luego recordarles, acá se llama demasiado ego, escribo como lo hace el personaje ficticio.


Luego de varias horas y días enajenada con mi nuevo juguete, compartiré mi opinión inexperta y consideren, yo nací y crecí cuando todos estos triques fueron creándose, puedo manejar muchos dispositivos y cada vez es más sencillo hacerlo, el cómo funcionen cada vez lo sé menos.

Tenía una impresión de la gran presión de consumo hacia este tipo de productos. Por lo mismo me es difícil pensar en invertir en algo, y no digo gastar. Me refiero a comprar algo que satisfaga alguna necesidad pero que no sea inútil o tan costoso su mantenimiento.

Pues como lector, la minIpad es lo mejor que he tenido en mis manos. Anteriormente he visto un dispositivo kindle, tanto a color como en blanco y negro, ambos buenos, pero más gruesos, la pantalla tiene sus diferencias, y pues no tienen cámara a diferencia de la miniIpad, ni otras monadas. 
No tiene la opción de teléfono y por  lo mismo no hay internet móvil. Eso para mí es una ventaja moderada, porque mis actividades me hacen sedentaria y cuento con internet ya en una laptop en hogar u oficina. Cuando no estoy en alguno de esos lados, estoy ocupada ya sea manejando o caminando o haciendo otra cosa, así que no hay necesidad. En esas ausencias no pasa nada y ya cuando regrese veré el mensaje importantísimo o la actualización. En cambio, como lector de textos funciona perfectamente, en mis tiempos de espera a la salida de la escuela de mi hija, esto es, en un estacionamiento con vigilancia y en la comodidad de una mesita de jardín. El peso es mínimo, mi hombro lo agradece, aunque si he de ir a hacer compras o necesito caminar en la calle o desplazarme en transporte colectivo, ni pensarlo, por menos de eso a mucha gente le han dado un buen susto.
Para jugar, sí, algunos juegos, no todos, nada que necesite un cursor y unos ojos ante imágenes mayores para mejor precisión. Ejemplo, Angry Birds, lo juego en la laptop o no tendría tales puntuaciones como las que normalmente tengo, la capacidad de la lap es mucho mayor, y de todos los juguetes es el mejor.

Para leer en distancias largas, es buena la miniIpad, pero el problema de seguridad, me hace elegir la versión pequeña ipod. Es pequeño, no tan incómodo como pudiera parecer solo hay que cambiar constantemente las páginas, pero es más liviano que cualquier libro pocket que pudiera cargar.
Para música, uno puede bajar en cualquier chirristor que tenga acceso a internet por algun medio. Con una cuenta de itunes tal vez he cargado un poquito la mano en esas compras, pero agradezco infinitamente que pueda ya comprar una sola canción sin chutarme discos enteros de un artista que admiro pero que pierden calidad y rellenan un álbum con canciones que no me gustan. Ya lo hacía antes desde la lap, lo sigo haciendo, lo puedo hacer desde la tableta cuando está conectada, y puedo tener libros, discos o algun otro archivo compartido entre mis dispositivos.  Ahora con los libros electrónicos. Hay tanto que leer! que he tratado de ir así con tiento, no compro si no he acabado el que tengo, al cabo que a diferencia de las librerías, parecen tener miles de copias disponibles para descagar. El precio es importante, la mitad o menos de lo que cuesta en físico. La desventaja es que no se puede prestar, salvo que prestes el dispositivo, o les regales una copia bajo tu patrocinio.

En conclusión, tener un lector electrónico es una maravilla. No suprime las ganas de comprar un libro, no cualquier libro, sino cierto texto e impreso en cierta calidad. (Ojo acá, ¿cómo es el juego de las casas editoriales, la mercadotecnia y los escritores que en realidad valen la pena?. No todo lo que vale la pena es comercial y viceversa). 
La practicidad la tiene el dispositivo, puedes cargar tu biblioteca entera en menos de 500 gr. La seguridad en que vivimos, por un dispositivo te dan un susto, un libro nunca me lo han intentado robar.

Si es necesario tenerlo, pues sí y no. Uno puede vivir perfectamente ya sin nada de esto. Como se ha vivido desde hace muchos años. La gran ventaja es la rapidez con la que uno puede tener acceso a una gran cantidad de información. Nadie podría negar que la información es poder, pero hace falta procesarlo y eso no lo hace ningun dispositivo. Es decir, el lector, el teléfono, la laptop, el ipod, etc, te transmiten información, que uno elige, y uno en su cabecita debe realizar el proceso. Tener mucha información solo por tenerla no sirve de nada, tener internet ilimitado no sirve de nada si no han encontrado una página porno por elección y no por equivocación.
Otro punto que me parece importante. ¿A qué edad puedes manejar estos dispositivos?, sobre todo si tienen acceso a internet. No me refiero a picar teclas, desplazar el dedo. Tampoco utilizo el "debes" porque no es algo que yo crea indispensable, si hay "n" herramientas electrónicas con las cuales ya te topas todos los días. En realidad, ¿cuándo se tiene la madurez necesaria para saber lo que estás haciendo, si eliges o sigues sin sentido, en cada uno de estos chirristores?... a lo mejor todavía no llego a esa edad. 

Creo que es un gran reto el saber distinguir lo que realmente necesitas, quieres o te hace falta, y resistirse al simple placer de consumir solo por tener.







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