domingo 5 de julio de 2009

La última comilona



Ayer me fui a una pequeña reunión. Ya venía acariciando la fecha, desde que me pusieron sobre aviso del menú. Fritangas.
Ahhh tan solo de imaginarlas, salivaba. Hace tanto tiempo que no asistía a una fiesta así, desde hace cerca de 4 años, el guateque que organizó mi hermana en mi honor y un amigo suyo hizo unas garnachitas istmeñas, lo cual es uno de mis antojos favoritos. Pues nuevamente, comí hasta brillar con luz propia. Manteca de cerdo 100% extra-virgen.

Ahi les va mi recorrido.
Para abrir hambre: botanitas y un poco de refresco.
Hasta la mesa llegaban varias personas que tomaban tu "orden". Lo primero que me mencionaron de su lista en cantaleta fue, molotes y eso pedí para no dilatarles. Como quien pretende llevar un orden en el caos del antojo de fritanga. Auuhh, ya ni recordaba los dichosos molotes, de hecho me sirvieron algo un poco distinto a como los imaginaba. Un mega molote de tinga. Ilusa de mí y yo ya había encaminado la orden de una chalupa.
Dí cuenta del molote, ¡madre mía! ya tenía en fila la chalupa que tampoco era lo que creía. De haber sabido que esto era versión Gulliver y yo estaba quedando enana para estas cantidades de comida. La chalupa, que yo imaginaba como una tortillita, tipo memela pero frita, resultó ser una pila de tortillas, cada una aderezada con su salsa y carnita, cebolla, queso, nada más eran 7 tortillitas, en torre como hot cakes.
Con esfuerzos me comí la mitad y encandilé al de a lado, no cabe duda, soy buena para negociar, les vendí la idea de que en adelante era mejor compartir medios platos para alcanzar a probar lo demás.
Sí, todavía pedí mi vasito de esquites, los elotes sujetados con un palito de madera los ví pasar de largo porque mis dientes incisivos ya los apartó mi dentista para las fotos, o muerdo elotes o sonrío.
Por último unos plátanos fritos, aderezados con crema, y leche condensada.
Ya no llegué al pastel, que había de 3 sabores, y creo que había tacos árabes para los de carrera larga. Salí un poco antes, el cerebro comenzaba a embotarse con tanta azúcar, por lo que huí en mi egomóvil, cuando todavía respondían las piernas y los reflejos. Llegué al búnker a colocar mi cuerpo en horizontal, y sentía que traía un costal en la barriga. Ahhh pero qué rico comí, hasta donde pude.

Lo dicho, a partir de mañana luego de una cena ligera, mi siguiente comida supongo que será muy entrada la tarde de lunes. En los hospitales deberían dar el menú, para saber si llega uno tal o cual día, dependiendo del sabor de la gelatina o del atole.
¡Ahí nos' vidrios!




Foto: Pollo frito, por Daquella manera, en Flickr. Usada bajo licencia creative commons Generic 2.0.

jueves 2 de julio de 2009

Pay de queso



No tenía contemplado colocar la receta, porque ya anteriormente había subido la versión con piña.
Pero, mi amiga Sofy, nunca vió el link que le mostré y espera ansiosamente que aparezca (nuevamente) la receta en mi blog. Ustedes disculpen, tampoco le he dado mucha vista a la sección "buscar en el blog".
Aunque viéndolo mejor, no podía desperdiciar la oportunidad de saborear a más de uno; facilitarle a más de dos la búsqueda de la receta; y por si fuera poco, de mi parte para resarcir un pequeño error, ya que en la foto anterior, ahora me percaté, que me salió chamuscadita la orilla, y mejor coloco una foto menos morena.

Pasemos pues a lo que nos ocupa, la receta facilita, para dummies, pero sin caer en las horribles costras para pay pre-elaboradas, ni los abominables pays de galletas marías. No si albergan aspiraciones de paladar gourmet.


Ingredientes:
Para la costra del pay

1 taza de harina cernida
90 gramos de mantequilla a temperatura ambiente
2 cucharaditas de azúcar
media cucharadita de sal
un chorrito de esencia de vainilla (opcional)
5 cucharadas de agua fría


Para el relleno:
100 gramos de queso crema (fiorello, o philadelphia)
300 gramos de queso crema chiapaneco.
(si no consigue el queso chiapaneco, pues ocupe los 400 gramos del primer tipo)

4 huevos
1 lata de leche condensada
1/3 de taza de jugo de limón


Preparación:
En un recipiente, colocar la harina cernida, la mantequilla en trozos pequeños, la sal y el azúcar. Revolver ayudándose con un tenedor y procurando fragmentar lo más posible la mantequilla incorporándola a la harina. Finalmente, deje a un lado el tenedor y con sus dedos, sentirá la textura de esta masa de una textura "arenosita", ahora con ayuda de una cuchara, agregue una cucharada, amase, nuevamente agregue otra cucharada y vuelva a amasar, así, irá agregando una a una, hasta completar sus 5 cucharadas. De ésta manera evitará que la masa se torne pegajosa, y logrará una pasta muy flexible y elástica.
Ahora, coloque sobre su mesa ligeramente enharinada, y con ayuda de un rodillo, extienda lo más parejo posible y del tamaño adecuado para su molde.


Engrase su molde, enharínelo, luego coloque su pasta. Hornear de 8 a 10 minutos a 200 °C.
Mientras tanto, prepare el relleno. En su licuadora o con ayuda de un multiquick, mezcle la leche condensada, el queso, el limón y los huevos.
Retire la pasta del horno, una vez pasado el tiempo mencionado. Ahora vierta el relleno. Vuelva a meter al horno aproximadamente 25-30 minutos.

Listo, tiene su pay de queso, verá que me dará la razón en que es de los más deliciosos del mundo.



miércoles 1 de julio de 2009

San Roque


La foto la tomé el día de ayer, atrás de la iglesia de San Roque, localizada en el centro histórico de Puebla, sobre Palafox y Mendoza. No se crean que por muy devota, que soy atea de clóset. Andaba en el paseo, luego de recoger un encarguito. Así que involuntariamente hubo un guía, conocido de una amiga. Resulta que en esa casona, aunque ahora hay oficinas de gobierno, anteriormente hubo en el traspatio unos cuartos que eran ocupados como manicomio. Lo bueno es que ya no. Me imagino que faltarían cuartos para guardar a todos.


Si encerraran a todos los blogueros enloquecidos, ¿quién cierra la puerta?

martes 30 de junio de 2009

Las bondades del blog

Un buen día, el acompañante anunció a su familia que mi blog estaba anunciado en el reforma. Yo había enviado mi blog, por no dejar. Al igual que la mayoría de blogueros, si escribimos y lo colocamos en internet de forma pública, ha de ser que pretendemos que alguien más aparte de nosotros lo lea. Vanidades que hay. Y la publicidad gratuita difícilmente se rechaza, tal vez, alguien que lea ese periódico en lejanas tierras visite mi blog, esa era la esperanza.

Pero, esa publicidad, me salió contraproducente. A partir de ahí, supe que mi vida demasiado ego, era revisada por personas cercanas, que no necesariamente verían con buenos ojos que revele detalles que les atañen. Entonces decidí no tener familia.

Porque me importan, aunque en ocasiones es inevitable hacer referencias, me olvidé de sus nombres, borré de otros sitios sus fotos, y así, me siento un poco más libre. Tal vez me lean, no creo que estén con la actualización, pero aunque así fuera, lo de aquí es puro show, y muchas de las historias son ficticias.
Lo mismo pasó con algunas otras personas, cajum, pretendientes y antigüos acompañantes de cuyas historias aunque las hay muy buenas, pues no podré jamás poner sus nombres y dudo que si un día relato sobre lo vivido, de la pura pena, no podrán decir que me refiero a ellos.

Hace una semana, platicaba con mi mejor amiga de todos los tiempos. Tenía un pequeño, muy pequeño sentimiento de culpa, porque hacía varios meses que no le había llamado por teléfono, aunque le pienso a menudo, o me ría sola cuando recuerdo cosas que hemos pasado, o sus frases. Es ingeniosa e inteligente, no en balde es mi amiga. Pero cuando le confesé que mi llamada obedecía a que no quería dejar pasar un día más, bajo riesgo de que olvidara hasta su nombre, ella me respondió, que de mí estaba al tanto, porque leía mi blog desde su iphone. Entonces todo cambió. Ahora le reclamo el ¿por qué no comenta? ¡caray!. Yo que me medio desnudo en historias ficticias... ya no hay moral. Me la reviraron cuando aclaró que sabe el complemento cruento de algunas de las historias. ¡Uy!.

O de repente, mi madre me dijo que necesitaba la receta de galletas de avena, pero se acordó que suelo poner recetas en la red y la buscó. Así me halló. ¡Ay amá!.
Una navidad, mi padre tenía impreso un post. El del pan de yema. Mismo que fue leído por la autora de viva voz ante todos los presentes. En esa reunión familiar, recibí el aplauso, también las críticas porque una tía dijo que pudo haberlo escrito mejor (que se haga su blog), y no lo dudo. Pero a pesar de la verguenza de sentirme descubierta, también me sentía orgullosa, lo que yo anoté les hizo recordar, sentir la nostalgia de tiempos vividos, y más de uno soltó la lágrima porque era un retrato escrito de lo que para muchos de nosotros significa mi abuelo y su ausencia.

Aquí en este blog, no anoto todo lo que pienso ni lo que vivo, es tan solo por diversión, tengo otros blogs, aunque este es el más concurrido, por mí y por los lectores que soportan mis textos. Río cuando escribo, y no me siento loca de atar, me entretiene hacerlo, y me divierte leer, cuando comentan, así siento que lo tengo todo. A través de puras letras, las ideas propias se van y regresan con las vivencias u opiniones de otros. Deja de ser un ejercicio solitario, y se vuelve la pura pachanga.
Así que a pesar de la censura autoimpuesta, porque es más fácil escribir para gente desconocida que para los propios... AMO escribir en mi blog.



p.s. Finalmente me decidí a usar la opción para programar la publicación de las entradas, no sé si eso será mejor o peor para ustedes, pero al menos por ahora amenazo con ir escribiendo sin saturar, cajum, como si escribiera a cada rato, jaja pero muchas veces, quiero postear 2-3 cosas en el mismo día y por ahí leí que eso ahuyenta a los lectores, porque les da flojera comentar, no vaya siendo, mejor se los dosifico, al menos cuido a mis 5 fieles seguidores.

p.s.2 Este es el segundo programado, el primero chafeó (el post del casting, lo escribí desde el viernes) y tuve que actualizarlo a mano propia, porque nunca funcionó.

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